Más de una vez un comediante ha bajado del escenario o ha confesado en público su profesión y ha escuchado en voz de algún desconocido (o alguien a quien en ese momento preferirías no conocer) “Pues mi cuñado es muy gracioso. Ese te monta un monologo con cualquier cosa. Si le da por subirse a un escenario...”

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Cuñado puede ser sustituido por cualquier otro parentesco, por un apelativo cariñoso o por un nombre precedido de un determinante como “el Toni” o “el Manolo”.

Esto posiblemente lleve a algunos a la siguiente reflexión: “Si soy un cuñado gracioso, ¿puedo subirme a un escenario?”

Puedes. No vamos a discriminarte por ser familia política. Además tanto la familia como la política son cosas de mucha risa.

Pero de “ser gracioso” a escribir o hacer comedia hay un camino, que no sé si tú, como cuñado, estás dispuesto a recorrer.

“Pero es que la gente dice que soy muy gracioso”

No lo niego.

También pueden decir que tienes complexión atlética y eso puede decantarte por el atletismo, pero no te asegura ganar medallas en las próximas olimpiadas. O puedes ser un tío mañoso que monta los muebles de IKEA a la primera, pero estoy casi seguro que no te van a llamar de la NASA si les falla el Apolo XXIII.

Porque...¿qué es ser gracioso?¿Y tú me lo preguntas mientras clavas tu pupila en mi pupila azul?

Groucho MarxGracioso

Humor es posiblemente una palabra; la uso constantemente. Estoy loco por ella y algún día averiguaré su significado.

Si consideramos que ser gracioso es ver las cosas de una determinada manera original y sorprendente, eso es sin duda una potencialidad, ya que tu visión sobre el mundo es lo que va a generar tu comedia.

Pero si gracioso es que la gente se ríe cuando hablas, sin importar mucho lo que digas... Igual ahí tenemos un problema. Vamos, en este caso tú más que yo.

“Ya, pero no es lo mismo que se rían de ti o contigo”.

¿Cuál es la diferencia? A mí los dos me parecen reguleros. Es como lo de “una de cal y otra de arena”. Pues yo, qué quieres que te diga, no sabría decir cual es la buena. A mí ponme una de cal y otra de ensaladilla y sabré con qué quedarme.

También tenemos que tener en cuenta en qué círculos somos graciosos.

El nieto más guapo para la abuela Hitler

“Mi familia dice que soy muy gracioso y mi abuela se parte de risa conmigo”.

La abuela de el Jorobado de Notre Dame decía que su nieto era muy guapo; y la madre de Adolf Hitler consideraba que su hijo era una bellísima persona y que le sentaba fenomenal el bigote así recortadito.

“Mis amigos después de tres cervezas se descojonan conmigo”.

Pues te van a salir caras las actuaciones si tienes que invitar al publico a cervezas antes de empezar. Espero, por tu bienestar económico, que no llenes estadios.

“Es que se me ocurren cosas graciosísimas ante un montón de desconocidos. Eso sí, íbamos todos un poco fumados...”

Hay que testar esas bromas que resultan tan graciosas en diferentes ambientes. O alquilar un botafumeiro de marihuana portátil e instalarlo siempre ante tu público.

Una vez que ha quedado claro que a lo mejor eres gracioso o a lo mejor no, viene la siguiente pregunta

¿Un gracioso nace o se hace?

Como considero que eres muy cansino con lo de ser gracioso vamos a cambiar la terminología.

Imagino que estamos hablando de lo que en inglés se denomina Funny People que, afortunadamente para ellos, no está tan cargado peyorativamente como el término “gracioso”. Si fuéramos anglosajones esto no nos pasaría. Y además hablaríamos todos perfectamente inglés. Desde pequeños. Los anglosajones son así de listos.

Pero, ¿para qué recurrir al ingles si podemos utilizar el latín que es mucho más pedante y apenas nadie sabe lo que significa?

El concepto que estamos buscando es tener “vis cómica”, que según la RAE significa “capacidad de hacer reír”, según el Diccionario Akal de Teatro “fuerza cómica” y según el cuñado “ser gracioso”.

Se habla de que alguien tiene vis cómica cuando alguien tienen una especial facilidad para hacer reír a los demás. Ya sea un actor, un comediante o un presidente del gobierno.

Julio César opinando sobre Terencio

El origen de la expresión se remonta a Julio César (según cuentan, yo era muy pequeño y apenas había nacido),quien comentó que a Terencio (un comediógrafo latino de su época) le faltaba la vis cómica que tenía Menandro (un comediógrafo griego de una época anterior). Algo así como “Ya no se hacen comedias como las de antes”, pero dicho en latín y por el César.

Indudablemente la vis cómica es algo que existe. Y puedes tenerla o no tenerla. Pero se trata tan solo de una potencialidad. Como tener oído para la música o ser bueno en matemáticas. Todo puede trabajarse. Las potencialidades solo ayudan en el camino al resultado, no dan el resultado. Son puntos de partida, pero no puntos de partido (con perdón por el juego de palabras deportivo, no suele ser mi estilo aludir a metáforas de esa índole, pues acabo cansándome).

O sea que si eres “gracioso” o tienes vis cómica no está mal. Pero recuerda que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y, a lo mejor, en un descuido, se te puede ocurrir el chiste más gracioso del mundo.

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