Más Allá del Humor

En estos tiempos de posverdad postapocaliptica en posts y post-it, en medios y en enteros, el humor se ve afectado por el más allá. Y no me refiero a Cuarto Milenio, si no a aquello que se ha denominado “Posthumor”.

More...


Este término fue acuñado y/o/u defendido por el crítico Jordi Costa en su libro Una risa nueva. Posthumor, parodias y otras mutaciones de la comedia (ed. Nausícaä, 2010) donde defiende que “Con Kauffmann, la comedia se libera de la exigencia de provocar risas... Y no muere, sino que da forma a la comicidad futura”

Jordi CostaPost- Crítico

Posthumor: Modelo de comedia que no busca la risa, sino el estupor,el sudor frío, la vergüenza ajena, el desconcierto, o la incomodidad.

Sin embargo, la mayoria de categorizados como posthumoristas no se sienten identificados en esta definición. El humor busca hacer reír, cualquier otro objetivo suele escapar a su definción.

El post-humor me parece pedante; prefiero pecar de convencional.

Joaquin ReyesPrePostHumorista

No podemos dudar que hay un nuevo estilo de humor que parte de elites para conquistar a mayorias. Yo creo que sí busca la risa, pero la busca (y la encuentra) en ese desconcierto, esa incomodidad, ese politicamente incorrecto, que no es mas que luchar contra el poder establecido de lo politicamnete correcto, el humor blanco o lo convencional.

¿Que es entonces el Post Humor?

Por simple definición es lo que viene después del humor. Es decir cuando las fórmulas se han agotado por repetición se buscan nuevas formas de humor. Es algo que historicamente pasa en todas las artes: en la música, en la literatura, en la pintura e incluso en disciplinas menos artisticas como la política o las misas, que quitaron el latin y metieron a Simon & Garfunkel cuando vieron que iban perdiendo público.

¿Pero si nos vamos más allá del humor no llegamos al drama? Puede ser. Y en algunos casos pasa.

Dario Adanti considera que el humor se basa siempre en el fracaso. Así, va definiendo cada género cómico con un tipo de fracaso: el slapstick es el fracaso del hombre ante los elementos, el absurdo es el fracaso ante la razón, el humor costumbrista es el fracaso ante las convenciones sociales y el posthumor sería el fracaso ante los mecanismos de la comedia.

Además,según Dario, en el posthumor se parte del fracaso. No acaba en este, como habitualmente pasaba. Todo gag debe finalizar con una sorpresa que provocará la risa pero ¿y si la sorpresa está al principio? ¿Qué nos queda?

Nos queda el personaje. El público está esperando la reacción del personaje. Sabemos lo que va a pasar. Tememos lo que va a pasar.

Esto pasa por ejemplo de manera bastante evidente en Curb Your Enthusiasm cada vez que Larry David se mete en una situación comprometida de la que sabemos que va a salir mal. O tambien es la base de la serie Little Britain. Conocemos a los personajes, sabemos cómo van a reaccionar y esperamos justamente eso. Y así surgen una especie de running gags como base del humor.

El running gag, para aquellos no familiarizado con la terminologia, no tiene nada que ver con los runner ni con reirte de los que se van a correr, ni salir corriendo cuando vas a hacer un gag. Se trata de situaciónes humorísticas que se repite varias veces de manera idéntica o con mínimas variaciones. Y precisamente en esa repetición reside el humor.  ¿os acordáis de "nos estábamos tomando un descanso" de la serie Friends? 

Para dejar un poco mas clara una posible diferencia entre humor y posthumor o mas concretamente entre sorpresa al final o sorpresa al principio, tomemos como ejemplo la famosa anécdota que Alfred Hitchcock contó a Truffaut para definir el suspense.


Alfred Hitchcock PreHumorista

           Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés.Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: "No deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a estallar". En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. La conclusión de ello es que se debe informar al público siempre que se puede, salvo cuando la sorpresa es un "twist", es decir, cuando lo inesperado de la conclusión constituye la sal de la anécdota.

Si aplicamos esta anécdota a la comedia creo que es bastante sencillo. Si alguien entra en una habitacion y recibe un tartazo es gracioso porque es sorprendente. Pero si sabemos de antemano que si entra en la habitacion recibirá un tartazo, todo lo que pasa antes ganará interés cómico.

Sabemos lo que va a pasar y aun así nos hace gracia. ¿No parece contradictorio? Pues es la base del éxito de series clásicas como el “Chavo del Ocho” o “El Coyote y el Correcaminos”.

¿Era Chespirito un posthumorista? Qui lo sa.

Leave a Reply 0 comments

¿Quieres consejos para mejorar tus monólogos? Consigue gratis el video donde te los cuento.
x