¿Y Si…?

Los “Y sis” son la base de cualquier proceso creativo. No confundir los “y sis” con el ISIS, que suele ser menos original y nada creativo en sus actos.

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Eludiendo los condicionales que nos suministran dudas, arrepentimientos y cuentos de la lechera en lo que podemos denominar el “día a día” (no confundir con el supermercado), este par de conjunciones son una herramienta imprescindible en la comedia y en el terreno artístico en general.

En el mundo de la interpretación, por ejemplo: El famoso creador del método Stanislavsky, un ruso que revolucionó la forma de actuar y que se llamaba, casualmente, Stanislavsky, presenta el “y si” como un instrumento fundamental para alcanzar una identificación con el personaje.  Un actor, dentro del juego teatral, tiene que vivir situaciones imaginarias, tiene que lanzarse a vivir esos "y sis" para poder trasmitirnos la verdad de esa historia.  ¿Y si yo fuera Hamlet? ¿Y si el fantasma de mi padre se me apareciera? ¿Y si tuviera pelazo y me diera por soltarle "chapas" a calaveras?  

Konstantín Stanislavski Metodista

El “y si” da impulso a la imaginación adormecida.

Por supuesto también es el punto de partida del proceso de escritura dramática, literaria o de cualquier tipo.

Los aficionados a los cómics quizá recuerden la serie What if? de Marvel surgida a finales de los setenta, donde se planteaban posibilidades divergentes y todo se basaba en el “¿y si?”. ¿Y si los cuatro fantásticos fueran cinco? Pues tendrían una rima muy chunga...

Según José Luis Alonso de Santos (otro teatrero, pero ibérico) en si libro “La Escritura Dramática”, el monólogo por excelencia de la historia del teatro, el "Ser o no ser" de Shakesperare en Hamlet, es un “y si”, una duda del protagonista que le define como personaje y, a su vez, define la obra.

Asimismo, la gran obra literaria de las letras hispánicas se basa en un simple “¿Y si yo fuera un caballero andante?”. La diferencia está en que el autor (un manco de cuyo nombre no quiero acordarme) se lo aplica al personaje y él se guarda el papel de descriptor objetivo. Y de ahí surge la ironía del autor complice con el lector, el saber que ese "y si" es una ficción.

Precisamente son esos “y sis” aplicados a la comedia de los que me gustaría hablar.

Un recurso recurrente en comedia es partir de la identificación con una situación por todos conocida y plantear ¿y si... le damos la vuelta a la situación?

En la serie Friends recuerdo un capitulo en el que Phoebe se encuentra con un chico gay con el que se casó hace años por papeles y que ahora le confiesa que es heterosexual. La comicidad de la escena se basa en la utilización de todos los clichés sobre “salir del armario” dichos no por un gay, sino por un heterosexual. ¿Y si un heterosexual tuviera que “salir del armario” para declarar su opción sexual?

A partir de ahí surgen miles de planteamientos: ¿Y si un nazi confesara que es nazi de nazi-miento y se lo dijera a sus padres?

¿Y si ser negra fuera como ser gay?

¿Y si la clásica situación de “mamá quiero ser artista” se invirtiera?

El humor en este caso es todo del guión. La interpretación debe ser lo más naturalista posible, o lo más cercana al referente parodiado.

Es importante que compartamos los códigos o el patrón de conducta en la situación a la que vamos a dar la vuelta. Todos sabemos como se comporta un caballero andante (desfaziendo entuertos y esas movidas), pero ¿y si ese caballero andante se comportara así en nuestros días? (O en los días del pobre Miguel, que hace mucho, pero menos que cuando los caballeros andantes)

Salvando las distancias (que son muchas entre Cervantes, el genio universal de las letras, y yo), esta era la premisa cómica de mi personaje "El Capitán Vallecas" ¿Y si alguien decidiese ser un superheroe en los días de hoy, en la realidad que conocemos? Esta misma premisa se lleva a límites insospechados en películas como Super del ahora superdirector James Gunn.

El humor se produce cuando una situación cotidiana, normal y conocida deja de serlo para convertirse en una situación estrafalaria o catastrófica.

Paco Mir Un Tricicle

Esta técnica del “y si” y “el mundo al revés” o como queramos denominarla, aplicada al humor hace que la situación tenga un arranque que resulta llamativo y suele ser divertido. Muchas veces las premisas son tan sugerentes que pueden perderse en el desarrollo, pero eso ya es otro cantar. Y de cantar ya hablamos en post anteriores.

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